viernes, junio 15, 2007

Con la Espada, Con la Pluma y la Palabra

Con la Espada, Con la Pluma y la Palabra por El Niño Viejo

Introducción

En el siguiente trabajo nos proponemos responder a las siguientes preguntas: ¿La escritura es una tecnología que ha mejorado la calidad de vida humana o es un elemento que ha favorecido al control social y la explotación del hombre por el hombre?. Poder entender la función de la escritura como tecnología no solo sirve para ofrecernos una mirada crítica del pasado, sino también de nuestro propio presente. Para eso se desarrollaran las posiciones de dos autores: la primera, de Jack Goody, que se sitúa entre quienes vinculan escritura y saber; y la segunda, de Claude Levi Strauss que destaca la relación escritura – poder.

La escritura como progreso

Al comenzar el capítulo Alfabetos y escritura; Jack Goody se pregunta por el sentido o implicaciones que estos términos tuvieron en la cultura. El autor señala las ventajas de lo escrito frente a lo oral, destacando la función de la escritura respecto de la capacidad de la transferencia y del saber en forma impersonal, así como su participación en la complejización de operaciones mercantiles y la organización de la burocracia. La escritura viene a convertirse en un sostén del desarrollo urbano, el cual a su vez, será su causa. Para el antropologo, esto significa que “la escritura, en el sentido mas amplio, apareció con el crecimiento de las poblaciones urbanas. No fue únicamente una consecuencia, sino también una condición de su desarrollo[1]”, es decir, que aparece en respuesta a la demanda y necesidad de organización de sociedades en crecimiento.

La escritura al servicio de la integración

Desarrollando otra posición, y a partir de su experiencia con los nambiquara, Claude Lévi Strauss reflexiona sobre el valor de la escritura, y plantea que su función primaria es favorecer la esclavitud, en efecto, “si la escritura no bastó para consolidar los conocimientos, era quizás indispensable para fortalecer las dominaciones. La lucha contra el analfabetismo se convierte así con el fortalecimiento de los ciudadanos por el poder[2]”. Asimismo polemiza con quienes sostienen que la escritura es un instrumento fundamental del progreso científico: “Sin embargo, nada de lo que sabemos de la escritura en la evolución humana justifica tal concepción. Una de las fases mas creadoras de la historia se ubica en el advenimiento del neolítico: a él debemos la agricultura, la domesticación de los animales y otras artes [...] En el neolítico, la humanidad cumplió pasos de gigante sin el socorro de la escritura; con ella, las civilizaciones históricas de Occidente se estancaron durante mucho tiempo[3]”. ¿Qué quiere decir Levi Strauss con todo esto? No solo se propone cuestionar la idea de saber que acompaña a la escritura, sino también, la de progreso con la que ella suele asociarse. En este sentido es de destacar la vocación anti etnocentrista de Levi Strauss en su crítica a la escritura.

Todo progresa, todo se integra

En el capitulo “Lección de escritura” Levi Strauss separa los fines de la escritura en “intelectual” –cuya función es comunicar y acumular saber- y “sociológico” –cuya función es favorecer la dominación-. También señala que el fin primario de ella es el sociológico, relegando al fin intelectual a un segundo plano, al de mero ornamento. Entonces, parece ser que deberíamos preguntarnos: ¿Por qué la función primaria de la escritura es favorecer la dominación, y no colaborar al progreso del saber?.
Esta es la pregunta que se repite entre quienes cuestionan la tesis del antropólogo estructuralista, por ejemplo, Calvet, que señala: “Confundir ley y opresión, creer que toda organización jerárquica en la que el poder posee, entre otras armas, la escritura, hace de la escritura un medio de explotación es signo de una visión estática, bien poco dialéctica[4]”. Asimismo continua criticando la posición adoptada por Levi Strauss sobre la alfabetización y defiende el valor que esta tiene en la lucha contra la opresión.
Sin embargo, en la escritura “el único fenómeno que ella ha acompañado fielmente es la formación de las ciudades y los imperios, es decir, la integración de un número considerable de individuos en un sistema político y su jerarquización en castas y clases[5]”. No se trata de una relación de causa y efecto, sino, de un acompañamiento, un reforzamiento. La dominación no tiene su origen en la escritura como si ya se encontrase implícita en ella, sino, cuando implica la integración a un sistema político y de clases que termina reforzando.
Incluso el mismo Calvet no puede negar la violencia y brutalidad que significa la introducción de la escritura en sociedades de tradición oral, pero esto no lo lleva a problematizarla, sino que revindica el progreso en los procesos de alfabetización, a pesar de no desconocer la estrecha relación entre escritura y poder. Llega a acusar a Levi Strauss de proponer un “marxismo ingenuo”, pero, ¿Es ingenua su posición? ¿O más bien revela un pensamiento etnocentrista y colonialista perversamente ingenuo?. No parece errado creer que considerar a la escritura como algo intrínsecamente bueno, y deseable universalmente, así como confiar en los “progresos” que trae la alfabetización es olvidar que este tipo de argumentos fueron los que llevaron a monarcas, intelectuales, religiosos y científicos del siglo XIX a ni siquiera reconocer una cultura en los pueblos “descubiertos” y así justificar su posterior esclavización, proletarización o exterminio, en pos del “progreso”.

Conclusión

¿Es posible entender la tarea de alfabetización, y en definitiva, la valoración de la escritura en forma positiva o negativa exclusivamente?. Parece dificil responder afirmativamente a una u otra posición, y a pesar de sostener posturas evidentemente divergentes, ni Goody, Levi-Strauss o Calvet pueden evitar los matices. Si algo atraviesa a los tres autores es su busqueda de una respuesta, una forma de entender: ¿Qué es la escritura?. En este trabajo se ha puesto acento a la obra de Claude Levi-Strauss, esto no es arbitrario, tiene que ver con que el antropologo estructuralista realiza un crítica a lo que el considera el “fin sociologico” de la escritura, y de esa forma se aparta de una postura emparentada a la idea de “progreso” o “civilización”, buscando, aunque estaria por verse si lo ha logrado, esquivar el pensamiento etnocentrista presente en la antropologia hasta el momento. ¿Se puede evitar el etnocentrismo? ¿Hasta que punto el pensamiento europeo ha penetrado en todos los pueblos del mundo?. Estas son preguntas necesarias para poder juzgar si la empresa emprendida por Levi-Strauss tuvo éxito o no, pero, no es el fin de este trabajo hacerlo.

[1] Goody, Jack, “Alfabetos y escritura”, en: Historia de la comunicación. Compilado por Raymond Williams, Barcelona, Bosch. 1992.
[2] Levy-Strauss, Claude. Tristes Trópicos. Buenos Aires, Eudeba, 1970.
[3] Ibid.
[4] Calvet, Louis-Jean. La Tradition orale, París, P.U.F., 1984.
[5] Ibid.

2 Comments:

Blogger Literarias said...

Muy bueno tu artículo.Tal vez deberías haber incluido las críticas que hace Platón en el Fedro sobre la escritura.
Me gustó tu conclusión.

diciembre 02, 2008 3:16 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Sos un genio, me ayudaste mucho.

octubre 28, 2011 5:03 p. m.  

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